Impacto Barahonero

FMI, BM, BID y CEPAL dan nota “A” a la economía dominicana en las evaluaciones internacionales

En un momento en el que los mercados globales navegan aguas turbulentas debido a tensiones geopolíticas latentes, disrupciones logísticas en las grandes rutas de comercio, alta inflación y un enfriamiento en la previsibilidad de las políticas comerciales de las grandes potencias, la economía dominicana emerge en la palestra internacional como un modelo de resiliencia y estabilidad estructural.

Así lo establecen instituciones de peso y credibilidad global como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM), la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que han reiterado la solidez de sus fundamentos internos.

El hilo conductor de estas valoraciones apunta hacia una combinación de políticas monetaria y fiscal, un clima favorable para la inversión privada y una notable diversificación sectorial que blinda al tejido productivo local.

A pesar de un panorama externo cargado de incertidumbre, los principales organismos financieros multilaterales del planeta han coincidido en validar el sobresaliente desempeño macroeconómico del país, posicionándolo en sus informes recientes como uno de los líderes de la expansión económica en toda América Latina y el Caribe. Una de las variables coincidentes es la capacidad de amortiguar choques externos sin descarrilar su senda de desarrollo.

El FMI, en su informe de Perspectivas Económicas Mundiales (WEO) divulgado recientemente en el marco de sus Reuniones Anuales, elevó su proyección de crecimiento para el país. El organismo financiero estimó que el producto interno bruto (PIB) dominicano registrará un crecimiento de 4.6% al cierre de este año 2026, logrando un repunte en comparación con la desaceleración del 2.1% de 2025, lo que relacionó con factores climáticos y de contracción global.

Según el FMI, este comportamiento sitúa a República Dominicana como la segunda economía de mayor dinamismo en la subregión de Centroamérica, duplicando el modesto promedio de 2.3% previsto para el resto de América Latina.

El BM, de su lado, ha ratificado este optimismo al situar sus propias previsiones de expansión económica para el país en un destacado 4.7% para el presente año.

Los analistas del banco multilateral han hecho hincapié en que este liderazgo regional está directamente motorizado por una demanda interna robusta y un dinamismo sostenido en actividades clave como construcción, infraestructura, minería de exportación y la captación continua de divisas. El Banco Mundial ilustra que mientras muchas naciones del continente luchan por reactivar sus mercados domésticos frente a los altos tipos de interés globales, República Dominicana ha sabido consolidar un círculo virtuoso de inversión y consumo local.

La Cepal también se sumó a este reconocimiento internacional, ajustando al alza su pronóstico de crecimiento para el país de un 4.0% estimado previamente a un 4.4% en sus informes más recientes.

Este incremento contrasta con la tendencia a la baja que la misma Cepal aplicó para el conjunto de la región, cuyo promedio fue recortado al 2.0% ante el enfriamiento del comercio mundial. El organismo de las Naciones Unidas destaca que la economía dominicana no sólo crece en volumen, sino que exhibe mejoras en la calidad del mercado laboral, registrando una reducción del 2.5% en la tasa de informalidad en los periodos recientes de análisis, un avance significativo para el desarrollo social sostenible.

Reconocimiento

El BID también ha dado el visto bueno a la economía dominicana. En sus diagnósticos estratégicos de la serie Matriz de Riesgo y Perspectivas, el organismo multilateral resalta de forma que el país ha implementado políticas contracíclicas de gran efectividad, permitiendo que la inversión extranjera directa fluya con confianza aun en contextos de pánico financiero global.

El BID subraya que el éxito dominicano radica en el diseño de alianzas público-privadas y en un historial sólido de estabilidad política, factores que actúan como un imán para capitales de largo plazo en sectores de alto valor agregado.

La validación internacional del desempeño macroeconómico del país no se limita a los organismos de desarrollo; también se refleja de manera tangible en la evolución de las calificaciones de riesgo soberano otorgadas al país durante los últimos seis años. Desde el 2020, marcado por el shock global de la pandemia del covid-19, las tres agencias calificadoras de mayor peso mundial, Standard & Poor’s (S&P), Moody’s Investors Service y Fitch Ratings, han reconocido un fortalecimiento progresivo del perfil crediticio de República Dominicana, alejando los fantasmas del impago y acercándola hacia las puertas del Grado de Inversión.

En el complejo año 2020, en plena parálisis económica mundial, las tres principales firmas mantuvieron al país con notas especulativas pero estables. Este voto de confianza inicial fue fundamental, dado que gran parte de las economías emergentes sufrieron degradaciones de su deuda en ese periodo debido al aumento desmedido de los déficits fiscales y al colapso de los ingresos tributarios.

Repunte

Para el 2021, la economía dominicana sorprendió a los mercados con un rebote histórico del PIB cercano al 12.3%, lo que permitió estabilizar las reservas internacionales. Esta rápida capacidad de recuperación llevó a que en 2022 agencias como S&P Global Ratings elevaran la calificación crediticia soberana a ‘BB’ con perspectiva estable. El argumento técnico utilizado por la firma se basó en la recuperación de los flujos de inversión extranjera y el dinamismo sin precedentes que demostró el sector turístico local.

El punto de inflexión hacia una mirada aún más propositiva ocurrió entre 2023 y 2024. Durante este período, Moody’s y Fitch Ratings procedieron a mejorar la perspectiva de la deuda dominicana de “Estable” a “Positiva”, un claro aviso técnico de que el país se encontraba haciendo la tarea correctamente en materia de gestión de pasivos.

Fitch destacó especialmente el historial de crecimiento del país, la diversificación de su matriz exportadora y el notable incremento del PIB per cápita (que se ubicó en torno a los US$11,500), superando el desempeño relativo de sus pares de igual calificación en la región.

El mayor hito crediticio reciente de esta cronología se materializó en agosto de 2025, cuando la agencia Moody’s elevó formalmente la calificación soberana de República Dominicana a ‘Ba2’ con perspectiva estable.

Este avance, que sitúa al país a solo dos peldaños de alcanzar el codiciado grado de inversión, se fundamentó en la mejora estructural de los indicadores de deuda y en una disciplina fiscal constante. La decisión consolidó un mensaje de extrema seguridad para los tenedores de bonos globales y abarató los costos de financiamiento internacional del Estado.

En lo que va de 2026, tanto S&P como Fitch han ratificado las notas soberanas en el nivel de ‘BB/B’ de largo y corto plazo. Los comités de calificación han emitido análisis en los que explican que, si bien la postergación de reformas impositivas profundas genera ciertas rigideces presupuestarias a largo plazo, el ritmo de crecimiento real de la economía mitiga eficazmente los riesgos de déficits fiscales moderados. El apetito de los inversores quedó demostrado con la colocación de bonos soberanos internacionales por montos multimillonarios en los mercados de Nueva York y Londres en meses recientes.

A pesar de los aplausos generalizados, los informes de los organismos multilaterales mantienen un enfoque constructivo y propositivo al señalar los desafíos estructurales que el país debe abordar para blindar de forma permanente su resiliencia. El BID y Fitch Ratings coinciden de manera unánime en que República Dominicana requiere aumentar de forma progresiva su base de ingresos fiscales y reducir las pérdidas de las empresas distribuidoras de electricidad (EDE), cuyo subsidio representa una carga importante para el presupuesto de la nación, alrededor del 50% del déficit público, equivalente a US$1,600 millones.

El FMI añade que el saneamiento del déficit cuasifiscal del Banco Central es otra tarea pendiente para consolidar colchones de liquidez aún más robustos. Para garantizar la estabilidad de precios en este entorno de incertidumbre en los mercados internacionales de materias primas, el organismo ajustó ligeramente su proyección de inflación para el país a un 4.9% al cierre de 2026.

Destaca que este incremento marginal está asociado a choques energéticos importados y presiones en las cadenas globales de suministro, pero aplaude que la cifra se mantenga bajo el control de las autoridades, evitando los escenarios de hiperinflación o descontrol cambiario que golpean a otras latitudes de la región. En sintonía con las evaluaciones del entorno internacional provistas por los organismos multilaterales, los informes macroeconómicos recientes emitidos por el Banco Central de la República Dominicana (BCRD) ofrecen una radiografía detallada del comportamiento de la actividad productiva intramuros.

Este año

Los datos oficiales revelan que la economía dominicana acumuló un crecimiento de 4.6% en el periodo enero-septiembre de 2026. Este avance supera con creces el dinamismo registrado en el mismo lapso del año anterior, cuando la tasa se ubicó en un discreto 2.3%, confirmando el patrón de aceleración que previeron los modelos de proyección internacionales.

En un anuncio realizado por las autoridades del BCRD, se constató que el Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE) experimentó un repunte interanual del 5.6% en septiembre de 2026. Este impulso mensual, de acuerdo con las autoridades, estuvo apuntalado por el sector financiero, que registró un crecimiento superior al 9.4%, y por la construcción, que se expandió un 7.9% gracias a la canalización de créditos al sector privado por más de RD$26,000 millones adicionales en el período. Estos sectores clave lograron mitigar con creces la contracción temporal experimentada en actividades de la minería extractiva debido a labores mecánicas de mantenimiento.

La solidez de los indicadores financieros reportados por el Banco Central aporta evidencia sobre la resiliencia del sistema bancario local. Al corte del tercer trimestre de 2026, los activos totales de las entidades de intermediación financiera (EIF) superaron la histórica cifra de RD$4.59 billones de pesos, registrando un crecimiento interanual del 10.7% y representando el 53.9% de todo el PIB nacional.

Asimismo, los depósitos captados del público crecieron a un ritmo de dos dígitos (12.6%), superando los RD$3.6 billones, dato que refleja una confianza monolítica de los ahorrantes y empresarios en el medio circulante nacional.

Reconocimiento

El Fondo Monetario Internacional (FMI) valoró el desempeño económico que exhibe República Dominicana durante este 2026, a pesar de la inestabilidad global por los conflictos geopolíticos, al tiempo que destacó el manejo que el país está dando a la coyuntura global con la aprobación del Plan Anticrisis.

La ponderación fue expuesta en presencia del ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, durante su participación en un encuentro de alto nivel del organismo junto a los países del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI en Tailandia, donde estuvieron ministros y gobernadores de bancos centrales de América Latina y el Caribe. Los presentes destacaron el crecimiento acumulado de 4.5% de la economía dominicana durante enero-septiembre 2026.

En cuanto a la aprobación de la Ley 30-26 sobre Medidas Pro-Crecimiento Económico, Simplificación Fiscal y Mitigación de la Crisis Internacional del (Plan Anticrisis), resaltaron las iniciativas de apoyo e incentivo a las empresas y a los contribuyentes que contiene la legislación, así como disposiciones recaudatorias para financiar parte del aumento a los subsidios a la población más vulnerable.

El encuentro formó parte de la agenda que desarrolló el ministro Díaz en las Reuniones Anuales del FMI y el Grupo del Banco Mundial, celebradas del 12 al 18 de octubre en Bangkok, Tailandia.

TOMADO DE EL DINERO

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