Un fuego afectó unas 100 tareas de una plantación familiar en Los Ríos, Bahoruco. Sus propietarios reclaman justicia mientras las autoridades deben determinar las responsabilidades y el alcance de las sanciones
Marvin del CidMarvin del Cid-Diario Libre
Santo Domingo – sep. 29, 2026 | 12:01 a. m.| 6 min de lectura
En las montañas de Los Ríos, provincia Bahoruco, desde donde se contempla el lago Enriquillo, Genaro Díaz Rivas decidió sembrar pinos. Era 2001 y, según recuerda su hija, Marlennis Díaz, algunos vecinos se burlaban: le decían que aquellos árboles no dejaban dinero, que mejor cultivara habichuelas. Él continuó.
Durante 25 años cuidó la plantación, incluso cuando tuvo dificultades económicas. La intención inicial de aprovechar la madera fue dando paso al deseo de conservar el bosque y desarrollar un proyecto familiar de pequeñas cabañas para recibir visitantes.
El viernes 11 de septiembre, un incendio alcanzó la propiedad y frustró esos planes. Medio Ambiente reportó aproximadamente 100 tareas afectadas en Pino Fresco, a 1,340 metros sobre el nivel del mar, en el sistema montañoso de la Sierra de Neiba.
Según el mapa aportado para este reportaje, el punto identificado queda fuera de los límites del parque nacional del mismo nombre.
Un patrimonio que decidieron conservar
Marlennis, activista ambiental de la zona, cuenta que su padre comenzó la siembra con apoyo de un proyecto de cooperación internacional. Aunque tenían un permiso de aprovechamiento, asegura que decidieron mantener los árboles en pie.
«Nosotros nunca cosechamos ni un solo árbol de pino de ahí», afirma.
La familia esperaba reunir los recursos necesarios para construir las cabañas. Había sembrado también unas 2,500 plantas de café en una parte del terreno, con la intención de incorporarlas a la experiencia de los visitantes.
«Eso era un proyecto familiar que nosotros teníamos tan bonito, de tanto tiempo», expresó Marlennis a Diario Libre.
Para Genaro, de 67 años, el bosque representaba también un patrimonio para sus siete hijos. Según su hija, tres de ellos son menores de edad y todavía dependen de él.
La llamada que le avisó del incendio llegó alrededor de la 1:00 de la tarde del 11 de septiembre, mientras estaba en una reunión en Los Ríos. Así lo recoge la denuncia que presentó cuatro días después ante la Fiscalía de Bahoruco: un trabajador le informó que el fuego se había extendido hasta su plantación.
En su declaración, Genaro sostuvo que había advertido previamente a Valerio Batista, a quien identifica como propietario del terreno donde se inició la quema. Según su versión, este le había asegurado que no utilizaría fuego.
Mientras su hija Marlennis atribuye a trabajadores de origen haitiano, que laboraban para los dos denunciados, iniciar la quema en una parcela contigua, situada ladera abajo del bosque familiar, para preparar el terreno para sembrar habichuelas. Habían abierto trochas cortafuegos, pero, de acuerdo con su relato, en la segunda jornada el fuego se salió de control y avanzó pendiente arriba hasta alcanzar los pinos.
La denuncia presentada el 15 de septiembre, compartida con Diario Libre, identifica a Víctor Emilio Díaz y Valerio Batista como los señalados y registra «Incendio» como calificación jurídica preliminar.
Lo que documentó Medio Ambiente
Medio Ambiente levantó un acta de inspección el mismo día del fuego. Víctor Emilio Díaz la firmó en el espacio rotulado «Responsable del Daño Ambiental». El documento, también compartido con Diario Libre, registra la afectación y lo cita a comparecer ante la oficina provincial, pero no contiene una declaración suya que admita haber provocado el incendio.
El acta de infracción y el informe técnico posterior documentan daños en unas 100 tareas con pinos, cedros, helechos y otras especies forestales nativas. La evaluación marca como altos los niveles de irreversibilidad y persistencia del daño, así como la fragilidad del ambiente.
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En la imagen se puede observar el bosque consumido por las llamas. (GOOGLE EARTH)
La Dirección Provincial, encabezada por César de la Cruz Vásquez, solicitó el sometimiento de Víctor Emilio Díaz mediante una comunicación dirigida al procurador fiscal para la Defensa del Medio Ambiente, Rafael Vargas Méndez, por vía del abogado Juan Antonio Santana. La solicitud atribuye al señalado la producción del incendio e invoca la Ley 64-00 sobre Medio Ambiente y Recursos Naturales.
Estas actuaciones no constituyen una determinación judicial de culpabilidad. Para este reportaje no se cuenta con la versión de los dos señalados.
Las pérdidas más allá de los árboles
Marlennis estima que había más de 7,000 árboles en la plantación y que alrededor del 80 % quedó completamente quemado. Teme que también mueran algunos de los que conservaron follaje verde. El informe oficial aportado no incluye un conteo de árboles ni una evaluación de su supervivencia.
Al recorrer el terreno después del incendio, dice haber encontrado ranas, lagartos y mariposas quemados. También reporta la pérdida de una empalizada y de las plantas de café.
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Algunas de las especies afectadas durante el incendio. (MARLENNIS DÍAZ)
La familia reconoce la intervención del personal de Medio Ambiente. Según Marlennis, guardaparques y otros empleados subieron el viernes por la tarde y trabajaron con picos, rastrillos y machetes para abrir barreras. Consiguieron contener el avance hacia otros lugares, pero no evitar la devastación de la plantación.
¿Qué respuesta dará la justicia?
El artículo 265 del nuevo Código Penal contempla penas de 20 a 30 años de prisión para quien provoque voluntariamente un incendio en determinados lugares, incluidos los bosques. Estar fuera de un parque nacional no excluye, por sí solo, su posible aplicación.
Corresponderá a las autoridades determinar si los hechos y las pruebas reúnen los elementos de ese delito.
Al ofrecer su testimonio el 24 de septiembre, Marlenis explicó que habían contratado un abogado y que no tenían noticias de detenciones. Esperaban conocer el curso del expediente y las posibilidades de reparación.
«Esta vez nosotros queremos que haya un régimen de consecuencia», reclama Genaro.
En 2001 tuvo que explicar por qué sembraba pinos. Veinticinco años después, su familia espera que la justicia determine las responsabilidades por el incendio del bosque que decidió conservar.
Marvin del CidMarvin del Cid
Guatemalteco con estudios en Ciencias de la Comunicación y amplia experiencia en el campo visual y multimedia. Ha trabajado para varios medios de comunicación en Guatemala y República Dominicana, y sus fotografías han aparecido en importantes publicaciones en diferentes partes del mundo.
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