PEDERNALES.- Un voraz incendio forestal alcanzó este jueves su cuarto día consecutivo en la Sierra de Bahoruco, con la destrucción de extensas áreas de pinares y amenaza directa a hábitats críticos de fauna endémica en puntos emblemáticos como El Aceitillar y el Hoyo de Pelempito.
La magnitud del siniestro moviliza a más de 200 bomberos forestales y brigadistas y mantiene un denso manto de humo visible desde el casco urbano de Pedernales, con riesgo de daño ecológico irreparable en una de las reservas de la biosfera más importantes del Caribe.
Jerónimo Abreu, encargado nacional de Manejo del Fuego del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, y el técnico César Peralta encabezan las labores de sofocación.
Abreu explicó que el fuego avanza de forma agresiva en múltiples direcciones, aunque las brigadas lograron establecer líneas de defensa para contener su progresión en tramos estratégicos. Advirtió, no obstante, que el perímetro afectado es extenso y el acceso sumamente complejo hacia la zona del mirador.
Ante el recrudecimiento de las llamas, las autoridades incorporaron 30 bomberos forestales adicionales procedentes de Restauración y Dajabón para reforzar el operativo.
En el plano logístico, la oficina provincial de Medio Ambiente, dirigida por Altagracia Brea de González, coordina el suministro de agua y raciones alimenticias para el personal de socorro, con el respaldo de la Defensa Civil y del Ejército Dominicano en la zona, coordinado por el exgobernador Fernelis Dotel.
Pese a las estrategias de contención, las llamas continúan propagándose impulsadas por los vientos y la topografía del terreno, lo que mantiene en vilo a los equipos de emergencia.
VALOR ECOLÓGICO EN RIESGO
La Sierra de Bahoruco constituye un pilar para la biodiversidad y la seguridad hídrica de la región Enriquillo.
Al albergar el ecosistema de pino criollo (Pinus occidentalis) y extensos bosques nublados, la cordillera actúa como principal fábrica de agua para las provincias de Pedernales, Barahona e Independencia.
Es además refugio de especies endémicas en peligro de extinción, como la iguana de Ricord, el solenodonte, la jutía y decenas de aves exclusivas de la isla La Española.
La pérdida de su cobertura boscosa no solo destruye hábitats clave, sino que acelera la erosión de los suelos y compromete la regeneración natural de una de las áreas protegidas de mayor valor ecológico del país.
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