Impacto Barahonero

LA UASD, estrategia y presupuesto; artículo de opinión

Por: Dr. Rafael Fernàndez Matos

El único desarrollo posible en tiempo y espacio es el auto desarrollo. La Universidad Autónoma de Santo Domingo, UASD, es ejemplo vivo de que el desarrollo de una institución académica con valor histórico depende de su autogestión y de su energía potencial.

Fundada el 28 de octubre de 1538, mediante la Bula Papal In Apostolatus Culmine, del Papa Paulo III, fue la Universidad de Santo Tomàs de Aquino, Primera Universidad de América, impulsada por la Orden de los Dominicos. Establecida como una universidad con los mismos derechos y con las facultades que definían el conocimiento universal de la época: Teología, Derecho, Medicina, Artes y Filosofía.

Fue establecida jurídicamente como una ¨Universitas Doctorum, Magistrorum et Scholarium¨ (Universidad de doctores, Maestros y Escolares), a semejanza de la Universidad de Alcalá de Henares, con los mismos privilegios y competencias académicas que la adornaban en aquella época, convirtiendo a la Universidad de Santo Domingo en la Primera Universidad del Nuevo Mundo. En 1558, fue otorgada una Real Provisión por el Rey Felipe, que confería validez a la universidad a ser titulada formalmente como “Real y Pontificia Universidad”.

El Convento de los Dominicos fue sede original de la Nueva Universidad, donde funcionó durante siglos en condiciones muy limitadas, debido a las convulsiones políticas y sociales de aquel momento histórico. En el siglo XX pasó a operar en la Casa del Sacramento, actual sede del Arzobispado de Santo Domingo, hasta 1947.
En 1914 se convirtió en una institución estatal y de carácter laico, adquiriendo el nombre de Universidad de Santo Domingo; durante este período la universidad se expandió significativamente como un faro de luz, siendo la única opción posible para que los jóvenes dominicanos pudiesen estudiar una profesión universitaria.
En el año de 1947 fue inaugurada la nueva Ciudad Universitaria, cambiando las condiciones de la planta física, diseñada para albergar unos 5000 estudiantes. Su construcción fue financiada con fondos públicos y significó un nuevo episodio en la historia de la educación superior pública de la República Dominicana.
El 31 de diciembre de 1961 fue promulgada la Ley 5778, otorgando a la universidad su autonomía y fuero; en el artículo 3 de la citada disposición se establece que el Estado dedicará anualmente para el financiamiento de la Educación Superior Pública un subsidio que no será inferior al cinco por ciento (5%) del Presupuesto Nacional. Este subsidio será considerado como parte del patrimonio de la Universidad y sólo ella tendrá derecho de administrarlo. También integrará a su patrimonio otros fondos que por cualesquiera otros medios que procure debidamente la universidad, Gaceta Oficial No.8633, del 5 de enero de 1962.

La Universidad Autónoma de Santo Domingo, antigua Universidad Santo Tomàs de Aquino es un Patrimonio Nacional y deben respetarse sus derechos legales y constitucionales con la asignación de un presupuesto anual acorde a lo establecido en la Ley 5778. Han pasado 65 años desde la promulgación de la citada ley y 62 años de las luchas y conquistas históricas del Movimiento Renovador Universitario, por la democratización de la Educación Superior Pública, el cumplimiento de la Gaceta Oficial en lo referente a la asignación presupuestaria a favor de la universidad para su mejor desempeño operativo y financiero.

En las últimas cinco décadas, el país ha sido gobernado por todos los partidos mayoritarios del sistema político dominicano, y ninguno, absolutamente ninguno, ha puesto atención a este compromiso con la Universidad Autónoma de Santo Domingo, sobre todo en los tiempos actuales de cambios permanentes en el mundo digital, la inteligencia artificial y la economía global. En materia de educación superior, ciencia y tecnología, la universidad debe cumplir su papel de formar los recursos humanos que el país demanda para poder enfrentar todo este proceso de cambios, pero urge tener los recursos financieros suficientes y necesarios que permitan cumplir con estos compromisos.
En la actualidad, la Universidad Autónoma de Santo Domingo, cuenta con una población estudiantil aproximada de 200,000 estudiantes, y algo más de 3000 profesores activos distribuidos en la sede central, recintos, centros y subcentros.
En los últimos años la capacidad instalada en estructura física de la universidad ha crecido en todo el territorio nacional. El organigrama de la academia cuenta con 1 rectoría, 4 vicerrectorías, 9 facultades, 4 recintos, 18 centros, 13 subcentros y 27 institutos de investigación; lo que la cualifica como una macro universidad de cobertura nacional e internacional, desde el punto de vista geográfico. En ese contexto, la Universidad Autónoma de Santo Domingo debe ser sometida a un proceso de planificación concurrente, con estrategias claras y precisas en todo lo referente a docencia, investigación, administración y extensión, con la puesta en marcha de las reformas educativas que los tiempos modernos y la economía global requieren.

La Planificación es la disciplina que permite a la organización establecer sus objetivos, un sistema estratégico y un sistema operativo. La planificación no crea expectativas, plantea resultados; resultados tangibles, medibles y auditados que permitan a la institución, con una orientación hacia el futuro, identificar las preguntas ¿Què somos?, ¿dónde estamos y a dónde queremos ir?

En la cultura organizacional, la planificación, entendida como el proceso de conducir una organización desde donde está, hasta donde deberá estar y ser en el futuro, deben crearse los escenarios probables sobre la base de instrumentos de medición como lo es el presupuesto, amparado en planes estratégicos y operativos, acorde a las normativas y leyes vigentes para tales fines.
La Universidad Autónoma de Santo Domingo tiene un presupuesto asignado por mandato de la ley de un 5% del Presupuesto Nacional, según se establece en la Gaceta Oficial No.8633, del 5 de enero de 1962, pero es un documento muerto. Si un presupuesto está establecido por ley y dirigido a la Educación Superior Pública del país, su violación o no cumplimiento infieren debilidades extremas en el sistema educativo universitario, y es urgente incoar un recurso de amparo ante el honorable Tribunal Constitucional de la República para que se cumpla con este mandato constitucional.

La mitigación de un presupuesto adecuado y sostenido, como fundamento de gestión universitaria hacia la búsqueda de la calidad educativa, la competencia y continuidad del crecimiento de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, Primada de América, debe ser reclamado enérgicamente y de manera civilizada, por los organismos correspondientes, concentrando todos los esfuerzos para tener los recursos financieros necesarios y suficientes justo a tiempo, con el objetivo estratégico de garantizar una educación superior pública con credenciales de alta competencia, acreditada a nivel nacional, regional e internacional.

¡Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *